Los avances tecnológicos ocurren a un ritmo que ciertamente va más allá de lo que cualquiera de nosotros pudo haber pensado años atrás.  Hoy día, prácticamente todas y cada una de las actividades del ser humano se desarrollan de la mano de la tecnología: salud, relaciones sociales, negocios, creatividad, lo cierto es que todo ocurre en medio de un ambiente tecnológico.

Si traemos esta realidad a la gestión empresarial, no dudaremos en afirmar que la tecnología ayuda a las organizaciones a procesar información rápidamente y con un alto grado de precisión, lo que facilita la toma de decisiones y la evaluación en línea de las actividades inherentes al quehacer empresarial.

Desde hace tiempo atrás, sabemos que las aplicaciones informáticas constituyen herramientas indispensables para la administración y control de las diferentes áreas de una empresa, nos permiten por ejemplo obtener reportes comparativos de ventas, cobros, pagos, nómina, flota vehicular, etc. utilizando cubos de información a través de los cuales podemos analizar el desempeño de un departamento en particular e incluso de la empresa en general.

Sin embargo, en complemento a las tradicionales aplicaciones informáticas, y de manera más reciente, estamos experimentando la virtualización de las oficinas administrativas, esto significa que, si no toda, gran parte de la información corporativa puede ser migrada a la nube, con lo cual puede ser vista en tiempo real por los clientes, colaboradores y en general por grupos de interés que la empresa defina, sin importar dónde estos se encuentren.  Hoy día es posible sostener sesiones de trabajo donde se modifican documentos o se realizan presentaciones estando sus participantes ubicados en diferentes lugares.  Esta práctica va más allá de la innovación para convertirse en una tendencia de la gestión empresarial moderna, y es una tendencia no solo por la facilidad que en sí misma representa, sino también por la eficiencia que le imprime al quehacer empresarial.

Así pues, la tecnología ya no se limita solo a los sistemas informáticos, sino que ahora ha extendido su alcance a la forma en que se desarrollan las tareas administrativas.  Es decir, ha pasado de ser una herramienta para procesar datos y obtener información a ser un facilitador para un cambio en el estilo de gestión administrativa.

Concluimos señalando entonces que, de la mano de los avances tecnológicos, la administración está rediseñando sus esquemas tradicionales de gestión, para evolucionar a otros más eficientes e innovadores, donde la presencia física del equipo de trabajo ya no es relevante, ahora lo relevante es el producto que ese equipo pueda generar sin importar dónde este se encuentre.

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